La figura de Bernardino di Betto se encuentra eclipsada por el esplendor de artistas tan sobresalientes como Leonardo da Vinci, Mantegna o Fray Angélico, sin embargo en vida fue considerado el mejor fresquista de su tiempo, además su influencia en el arte del último Renacimiento fue enorme, siendo uno de los maestros del gran Rafael.
Nace en la ciudad de Perusa en el año 1454. Pronto descubrió sus cualidades innatas para el dibujo y entró en el taller de Florenzo de Lorenzo. Con 25 años ya se había labrado fama de gran artista, por lo que viajó a Roma para realizar algunos encargos, como el de la Iglesia de Santa María del Pópolo.
Su trabajo de artista le hizo llevar una vida itinerante, entre las ciudades donde recibía encargos, entre las que destacan Orvieto, Spello, Roma de nuevo y por último Siena. |