Ël fue quien logró unificar el reino franco y convertirlo en una sola fuerza política y cultural, creando el Imperio Carolingio con sede en Aquisgrán. Extendió las fronteras desde la Actual Alemania al Norte de Italia, hasta llegar a la actual Cataluña, denominada Marca Hispánica, por ser el lugar de frontera con Al-Andalus. Fruto de su política cultural, a este periodo se le conoce como el “Renacimiento Carolingio”, creando entre otras instituciones la Escuela Palatina de Aquisgrán, dirigida por los más importantes eruditos de su tiempo.
En lo personal, Carlomagno era capaz de las mayores crueldades, propias de aquel tiempo guerrero y violento, como de los mayores sentimentalismos. Se le consideró un hombre bueno, sensible y amante de sus amigos, respetuoso con su familia y fiel amante de sus cuatro esposas. Así, en el año 800, llegó al apogeo de su poder al ser coronado Emperador del Sacro Imperio Romano de Occidente, en clara oposición al Imperio Romano de Oriente, conocido entonces como Imperio Bizantino. La coronación fue realizada por el Papa León III en la Capilla Palatina de Aquisgrán, comenzado una tradición de 1000 años, pues el Imperio como estructura política sobrevivió con altos y bajos hasta el año 1804, cuando fue suprimido por Napoleón.
Murió plácidamente a la edad de 72 años, en el 814 d.d.C. A su muerte su legado unificador se perdió por la falta de visión de sus hijos, que se repartieron el reino, dando paso a la fragmentación del continente en multitud de pequeños reinos feudales que aspiraban a una independencia total. |