La expresión “andar como Pedro por su casa” tiene un origen muy antiguo. Comenzó a usarse en el antiguo reino de Aragón, a raíz de la conquista de la ciudad de Huesca a cargo de las tropas del rey Pedro I en el año 1094.
Se dice que una vez conquistada la ciudad, el rey entró en ella y se paseó por sus calles como si fueran su casa de toda la vida.
La expresión originaria sería: “entrarse como Pedro por Huesca”, pero al paso de los años y por usarse en otras zonas, quedó reducida a la frase más genérica que hoy conocemos.
Normalmente se utiliza cuando alguien se comporta en casa extraña como lo haría en la suya propia. En ocasiones y según matices puede hacer alusión a entrometidos o gorrones.
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